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Consejos de salud

6 Tipos Comunes De Trastornos Alimenticios (Y Sus Síntomas)

Algunas personas pueden ver los trastornos alimentarios como algo pasajero, fases, modas u opciones de estilo de vida, pero en realidad son trastornos mentales graves.

Afectan a las personas física, psicológica y socialmente y pueden tener consecuencias mortales.

De hecho, los trastornos de la alimentación son ahora oficialmente reconocidos como trastornos mentales por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (en inglés, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, abreviado DSM).

Sólo en los Estados Unidos, se estima que 20 millones de mujeres y 10 millones de hombres, tienen o han tenido un trastorno alimentario en algún momento de sus vidas.

El siguiente artículo describe 6 de los tipos más comunes de trastornos de la alimentación y sus síntomas.

 

 

¿Qué son los trastornos alimenticios?

Los trastornos alimenticios, son una serie de condiciones que se expresan a través de hábitos alimenticios anormales o perturbados.

Estos hábitos por lo general se originan por una obsesión con la comida, por el peso corporal o por la forma del cuerpo, y muchas veces generan graves consecuencias para la salud. En algunos casos, los trastornos alimenticios pueden llevar a la muerte.

Los individuos con trastornos de la alimentación pueden tener una variedad de síntomas. Sin embargo, la mayoría incluye la severa restricción de alimentos, atracones de comida o comportamientos inadecuados como vómitos o sobre-ejercicio.

Aunque los trastornos alimenticios pueden afectar a las personas de cualquier sexo y en cualquier etapa de la vida, se reportan con más frecuencia en adolescentes y mujeres jóvenes. De hecho, hasta el 13% de los jóvenes pueden experimentar por lo menos un trastorno alimenticio a los 20 años.

Resumen: Los trastornos de la alimentación, son trastornos mentales marcados por una obsesión con la comida o por la forma del cuerpo. Pueden afectar a cualquiera, pero son más frecuentes en mujeres jóvenes.

 

 

¿Cuál es la causa?

Los expertos creen que los trastornos de la alimentación pueden ser causados por una variedad de factores.

Una de ellas es la genética. Los estudios realizados en gemelos que fueron separados al nacer y adoptados por diferentes familias, proporcionan alguna evidencia de que los trastornos alimenticios pueden ser hereditarios.

Este tipo de investigación ha demostrado, que generalmente si un gemelo desarrolla un desorden alimenticio, el segundo tiene en promedio una probabilidad del 50% de desarrollarlo también.

Los rasgos de la personalidad son otra causa. En particular, el neuroticismo, el perfeccionismo y la impulsividad, son tres rasgos de personalidad que a menudo se han vinculados a un mayor riesgo de desarrollar un trastorno alimenticio.

Otras de las causas potenciales son las directrices sociales sobre lo que se percibe como delgado, las preferencias culturales por la delgadez y la exposición a los medios que promueven tales ideales.

De hecho, ciertos trastornos alimenticios en su mayoría parecen ser inexistentes en culturas que no han estado expuestas a ideales occidentales de delgadez.

Dicho esto, los ideales culturalmente aceptados están muy presentes en muchas áreas del mundo. Sin embargo, en algunos países, pocos individuos terminan desarrollando un trastorno alimenticio. Por lo tanto, es probable que sean ocasionados por una mezcla de factores.

Más recientemente, los expertos han propuesto que las diferencias en la estructura del cerebro y la biología, también pueden desempeñar un papel en el desarrollo de trastornos de la alimentación. En particular, los niveles de ciertas hormonas que funcionan como mensajeros químicos cerebrales, tales como la serotonina y la dopamina.

Sin embargo, se necesitan más estudios antes de llegar a conclusiones sólidas.

Resumen: Los trastornos alimenticios pueden ser causados por varios factores. Estos incluyen: la genética, la biología cerebral, los rasgos de personalidad e ideales culturales.

 

 

1. Anorexia nerviosa

Probablemente la anorexia nerviosa es el trastorno alimenticio más conocido.

Generalmente se desarrolla durante la adolescencia o en la edad adulta, y tiende a afectar a más a mujeres que a hombres.

Las personas con anorexia generalmente se perciben a sí mismas con sobrepeso, incluso si tienen un peso peligrosamente bajo. Tienden a monitorear constantemente su peso, evitar comer ciertos tipos de alimentos y restringir severamente sus calorías.

Los síntomas comunes de la anorexia nerviosa son:

  • Pérdida de peso considerable en comparación con personas de edad y estatura similares.
  • Patrones de alimentación muy restringidos.
  • Un intenso temor de ganar peso, o comportamientos persistentes para evitar el aumento de peso, a pesar de tener un peso bajo.
  • Una búsqueda implacable de la delgadez y la falta de voluntad para mantener un peso saludable.
  • Una fuerte influencia del peso corporal o la forma corporal percibida en la autoestima.
  • Una imagen corporal distorsionada, incluyendo la negación de tener un peso seriamente bajo.

Los síntomas obsesivo-compulsivos también están presentes con frecuencia. Por ejemplo, muchas personas con anorexia están preocupadas por pensamientos constantes acerca de los alimentos, e incluso algunos pueden coleccionar recetas o almacenar alimentos excesivamente.

Tales individuos también pueden tener dificultades para comer en público, y tienen un fuerte deseo de controlar su entorno, limitando su capacidad de ser espontáneos.

La anorexia se clasifica oficialmente en dos subtipos: el tipo de restricción y el tipo de atracón y purga. Las personas con el tipo restrictivo pierden peso sólo a través de la dieta, el ayuno o el ejercicio excesivo. Las personas con el tipo de atracón y purga pueden comer grandes cantidades de alimentos o comer muy poco. En ambos casos, después de comer, se purgan a través de actividades como vomitar, tomar laxantes o diuréticos, o ejercitarse excesivamente.

La anorexia puede ser muy perjudicial para el cuerpo. Con el tiempo, las personas que la padecen pueden experimentar un adelgazamiento de sus huesos, infertilidad, cabello y uñas quebradizas y el crecimiento de una capa de pelo fino en todo su cuerpo.

En casos severos, la anorexia puede resultar en una insuficiencia cardíaca, cerebral o multiorgánica y la muerte.

Resumen: Las personas con anorexia nerviosa pueden limitar su ingesta de alimentos o compensarla a través de varios comportamientos de purga. Tienen un miedo intenso a ganar peso, incluso cuando su peso es gravemente bajo.

Para saber si tienes peso ideal, no necesariamente debes montarte en la báscula, la composición corporal juega un papel muy importante, descubre más en nuestro artículo: ¿Cómo Mejorar La Composición De Tu Cuerpo?—Según La Ciencia.

 

 

2. Bulimia Nerviosa

La bulimia nerviosa es otro desorden alimenticio muy conocido.

Al igual que la anorexia, la bulimia tiende a desarrollarse durante la adolescencia y la adultez temprana, además parece ser menos común entre los hombres que entre las mujeres.

Las personas con bulimia, frecuentemente comen grandes e inusuales cantidades de alimentos en un período relativamente corto. Cada episodio de comer compulsivamente, por lo general continúa hasta que la persona se siente tan llena que experimenta dolor.

Por otra parte, durante un estado casi inconsciente, las personas suelen sentir que no pueden dejar de comer, o controlar lo que están comiendo.

Estos episodios pueden suceder con cualquier tipo de alimento, pero lo más común es que ocurran con los alimentos que el individuo normalmente evitaría.

Los individuos con bulimia, luego intentan purgarse para compensar las calorías consumidas y aliviar el malestar intestinal.

Las actividades de purga comunes incluyen vómitos forzados, ayuno, laxantes, diuréticos, enemas y ejercicio excesivo.

Los síntomas pueden ser muy parecidos a los de los subtipos de anorexia nerviosa. Sin embargo, las personas con bulimia por lo general mantienen un peso relativamente normal, en lugar de tener un peso bajo.

Los síntomas comunes de la bulimia nerviosa incluyen:

  • Episodios recurrentes de atracones, con sensación de falta de control
  • Episodios recurrentes de conductas de purga inapropiadas para prevenir el aumento de peso
  • Una autoestima excesivamente influenciada por la forma y el peso del cuerpo
  • El miedo a ganar peso, a pesar de tener un peso normal

Los efectos secundarios de la bulimia pueden incluir inflamación y dolor de garganta, inflamación de las glándulas salivales, desgaste del esmalte de los dientes, caries dental, reflujo ácido, irritación del intestino, deshidratación severa y trastornos hormonales.

En casos severos, la bulimia también puede crear un desequilibrio en los niveles corporales de electrolitos como sodio, potasio y calcio. Esto puede causar un accidente cerebrovascular o un ataque al corazón.

Resumen: Las personas con bulimia nerviosa consumen de forma incontrolable grandes cantidades de alimentos en cortos períodos de tiempo, luego se purgan. Temen ganar peso a pesar de tener un peso normal.

 

 

3. Trastorno alimenticio compulsivo

El reconocimiento oficial de la ingesta compulsiva de alimentos como un trastorno alimenticio, es relativamente reciente.

Sin embargo, actualmente se cree que es uno de los trastornos alimenticios más comunes, especialmente en los Estados Unidos.

El trastorno por atracón suele comenzar durante la adolescencia y en la edad adulta temprana, aunque también puede desarrollarse más tarde.

Los individuos con este trastorno, tienen síntomas similares a los de la bulimia o el subtipo de anorexia que comen compulsivamente.

Por ejemplo, suelen comer cantidades inusualmente grandes de alimentos en períodos de tiempo relativamente cortos, y por lo general sienten una falta de control durante estos episodios.

Sin embargo, a diferencia de los dos trastornos anteriores, las personas con trastorno alimenticio no restringen las calorías ni usan comportamientos purgantes, tales como vómitos o ejercicio excesivo para compensar sus atracones.

Los síntomas comunes del trastorno alimenticio compulsivo incluyen:

  • Comer grandes cantidades de alimentos rápidamente, en secreto y hasta sentirse incómodamente lleno, a pesar de no sentir hambre.
  • Sentir una falta de control durante los episodios de atracones.
  • Sentimientos de angustia, como vergüenza, disgusto o culpa, cuando se piensa en el comportamiento de comer compulsivamente.
  • No hay uso de comportamientos de purga, como restricción de calorías, vómitos, ejercicio excesivo o uso de laxantes o diuréticos, para compensar el exceso de comida consumida por atracón.

Las personas con trastorno alimenticio compulsivo a menudo tienen sobrepeso u obesidad. Esto puede aumentar su riesgo de complicaciones médicas relacionadas con el exceso de peso, como la cardiopatía, el accidente cerebrovascular y la diabetes tipo 2.

Resumen: Las personas con trastorno alimenticio compulsivo regularmente e incontrolablemente, consumen grandes cantidades de alimentos en cortos períodos de tiempo. A diferencia de las personas con otros trastornos de la alimentación, no realizan actividades de purga.

Para saber si eres adicto a la comida, no te pierdas nuestro artículo: 8 síntomas de la adicción a la comida.

 

 

4. Pica

La pica es otra condición completamente nueva, que recientemente se ha reconocido como un trastorno alimenticio, por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

Los individuos con pica anhelan sustancias que no son alimentos, tales como: el hielo, la suciedad, la tierra, la tiza, el jabón, el papel, el pelo, la tela, la lana, los guijarros, el detergente o la maicena.

La pica puede ocurrir en adultos, en niños y en adolescentes. Dicho esto, este trastorno es más frecuente en niños, mujeres embarazadas y en personas con discapacidad mental.

Las personas con pica pueden tener un mayor riesgo de: envenenamiento, infecciones, lesiones intestinales y deficiencias nutricionales. Dependiendo de las sustancias ingeridas, la pica puede ser fatal.

Sin embargo, para ser considerado pica, el consumo de sustancias que no son alimentos, no debe ser una parte normal de una cultura o religión. Además, no debe ser considerada una práctica socialmente aceptable por los compañeros de la persona.

Resumen: Los individuos con pica tienden a anhelar y comer sustancias que no son alimentos. Este trastorno puede afectar particularmente a niños, mujeres embarazadas y personas con discapacidad mental.

 

 

5. Trastorno de rumiación

El trastorno de la rumiación es otro desorden alimenticio recién reconocido.

Describe una condición en la cual una persona regurgita (expulsa por la boca, sin esfuerzo) el alimento que previamente ha masticado y tragado, vuelve a masticarlo y luego lo vuelve a tragar o lo escupe.

Esta rumia casi siempre ocurre dentro de los primeros 30 minutos después de una comida. A diferencia de ciertas condiciones médicas, tales como el reflujo, la rumia es voluntaria.

Este trastorno puede desarrollarse durante la infancia, la niñez o la edad adulta. En los lactantes, tiende a desarrollarse entre 3 y 12 meses y a menudo desaparece por sí solo. Los niños y adultos con la condición usualmente requieren terapia para resolverla.

Si no se resuelve en los bebés, el trastorno de rumiación puede dar lugar a pérdida de peso y desnutrición severa, lo que puede ser fatal.

Los adultos con este trastorno pueden restringir la cantidad de comida que comen, especialmente en público. Esto puede llevarlos a perder peso.

Resumen: El trastorno de la rumiación puede afectar a las personas en todas las etapas de la vida. Las personas con la condición generalmente regurgitan la comida que han tragado recientemente. Luego la vuelven a masticar y la tragan o la escupen.

 

 

6. Trastorno restrictivo de la ingesta de alimentos

El trastorno de ingesta alimentaria restrictiva o evasiva (TIAR) es un nombre nuevo para un trastorno antiguo.

En realidad, sustituye a lo que se conoce como un «trastorno alimentario de la infancia y la primera infancia», un diagnóstico previamente reservado para los niños menores de siete años de edad.

Aunque el TIAR, generalmente se desarrolla durante la infancia o la primera infancia, puede persistir hasta la edad adulta. Es más, es igualmente común en hombres y mujeres.

Las personas con este trastorno experimentan molestias al comer ya sea por falta de interés en comer o por aversión a ciertos olores, sabores, colores, texturas o temperaturas.

Los síntomas comunes del TIAR incluyen:

  • Evitar o restringir la ingesta de alimentos, que evita que la persona coma suficientes calorías o nutrientes
  • Hábitos alimenticios que interfieren con las funciones sociales normales, como comer con otros
  • Pérdida de peso o desarrollo deficiente para la edad y la estatura
  • Deficiencias de nutrientes o dependencia de suplementos o alimentación por sonda

Es importante tener en cuenta que el TIAR va más allá de los simples comportamientos normales de desarrollo, como el comer exigente en los niños pequeños o una menor ingesta de alimentos en los adultos mayores. Además, no incluye la restricción de alimentos por falta de disponibilidad o prácticas religiosas o culturales.

Resumen: El TIAR es un trastorno alimenticio el cual evita que las personas se desarrollen. Esto se debe a una falta de interés en los alimentos o un disgusto intenso por la apariencia de determinados alimentos, su olor o sabor.

 

 

Otros trastornos de la alimentación

Además de los seis trastornos alimenticios mencionados anteriormente, también existen trastornos alimenticios menos conocidos o menos comunes. Estos generalmente se enmarcan en una de tres categorías:

 

Trastorno de purga

Los individuos con este trastorno a menudo usan comportamientos de purga, como vómitos, laxantes, diuréticos o ejercicios excesivos, para controlar su peso o su figura. Sin embargo, no tienen episodios de grandes comidas.

 

Síndrome de de alimentación nocturna

Los individuos con este síndrome, con frecuencia comen excesivamente, a menudo después de despertar del sueño.

 

Trastorno de la Conducta Alimentaria No Especificado (TCANE)

Esto incluye cualquier otra condición posible que tenga síntomas similares a los de un trastornos alimenticios pero que no encajen en ninguna de las categorías anteriores.
Un trastorno que puede caer actualmente bajo TANE es la ortorexia. Aunque se menciona cada vez más en los medios de comunicación y en los estudios científicos, la ortorexia aún no ha sido oficialmente reconocida como un trastorno alimentario por el DSM actual.
Las personas con ortorexia tienden a tener un enfoque obsesivo en la alimentación saludable, en una medida que interrumpe su vida cotidiana.
Por ejemplo, la persona afectada puede eliminar grupos de alimentos enteros, temiendo que no sean saludables. Esto puede conducir a la desnutrición, pérdida de peso severa, dificultad para comer fuera del hogar y angustia emocional.
Los individuos con ortorexia raramente se enfocan en perder peso. En cambio, su autoestima, su identidad o su satisfacción dependen de lo bien que cumplan con sus reglas de dieta auto-impuestas.

Resumen: El trastorno de purga y el síndrome de comer de noche son dos trastornos alimenticios adicionales que actualmente no están bien descritos. La categoría TANE incluye todos los trastornos alimenticios, como la ortorexia, que no encajan en otra categoría.

 

 

En Conclusión

Las categorías anteriores están destinadas a proporcionar una mejor comprensión de los trastornos alimenticios más comunes y disipar los mitos que muchas personas tienen sobre ellos.

Los trastornos de la conducta alimentaria son trastornos mentales con graves consecuencias físicas y emocionales. No son modas, fases o algo que alguien conscientemente elige.

Si tienes un trastorno alimenticio o conoces a alguien que podría tener uno, busca la ayuda de un profesional de la salud que se especialice en trastornos de la alimentación.

1 Comment

1 Comment

  1. juanito alcappa

    mayo 30, 2019 at 5:38 pm

    8=============>
    chevere!!
    \(0_0)/

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